Un buen ejercicio a
ejecutar es olvidar por completo todo lo
que nos ha afectado en el día anterior,
o sea el ayer. El hacerlo, traerá
grandes beneficios no solo en el ámbito
espiritual sino en nuestra vida diaria.
La razón primordial de
este ejercicio es ambientar nuestro
cerebro hacia un ambiente saludable para
ver la visión a ejecutar en el nuevo
día. Entre más pronto comencemos a
ejercer ese control, más rápido podemos
mirar con prosperidad nuestro futuro.
Los rencores, las
discusiones, las malas palabras hacen de
nuestro nuevo día no muy agradable, por
lo que debemos practicar con eficiencia
EL BORRAR de nuestra memoria esos
momentos desagradables.
¿Cómo hacerlo..., se
estará preguntando?: Tres consejos
prácticos en esta etapa: 1) Perdonar a
quien lo ha ofendido, sin importar cual
es el motivo ni la causo. 2) Bendecir a
quien nos ha ofendido, el hacerlo trae
libertad espiritual en quien lo practica
diariamente, ya que lo que se ve es
producto de lo que no se ve. 3) Hablarle
a quien nos ha ofendido y decirle: Te
pido perdón por lo que paso. Expresar
con la boca lo que dice el corazón es un
acto de humillación a Dios y eso le
agrada a él ya que dando perdón
recibimos perdón de quien nos permite
respirar hasta hoy.