Un buen ejercicio a
ejecutar es olvidar por completo todo lo
que nos ha afectado en el día anterior,
o sea el ayer. El hacerlo, traerá
grandes beneficios no solo en el ámbito
espiritual sino en nuestra vida diaria.
La razón primordial de
este ejercicio es ambientar nuestro
cerebro hacia un ambiente saludable para
ver la visión a ejecutar en el nuevo
día. Entre más pronto comencemos a
ejercer ese control, más rápido podemos
mirar con prosperidad nuestro futuro.