REVELACIÓN DIVINA DEL INFIERNO

Por: Kathryn Baxter. Tennessee USA

Este documento lo recibes por Cortesía de www.panamae.com

El portal de Bendición de Panamá. Transformando Vidas en Todo el Mundo

Lee lo que está detrás de cada imagen. Te revelará cosas grandes que Dios quiere decirte y conozcas.

 

 

El corazón del infierno

Por: Kathryn Baxter. Tennessee USA

Este documento lo recibes por Cortesía de www.panamae.com

El portal de Bendición de Panamá. Transformando Vidas en el Mundo

En las noches iba con Jesús al infierno. Durante el día, el infierno siempre estaba delante de mí. Yo traté de contarle a otros lo que estaba viendo, pero no me creían. Me sentí muy sola y fue solamente por la gracia de Dios que pude continuar. Toda la gloria pertenece al Señor Jesucristo.

La siguiente noche Jesús y yo regresamos al infierno. Caminamos por el borde del vientre del infierno. Reconocía partes del infierno que había visto antes. La misma carne podrida, el mismo olor de maldad, el mismo aire caliente estaba por doquier. Ya estaba cansada.

Jesús conocía, mis pensamientos y dijo, “No te dejaré jamás, ni te desampararé. Yo sé que estás cansada, pero yo te fortaleceré.”

El toque de Jesús me fortaleció y seguimos adelante de pronto vi un objeto negro grande, casi del tamaño de un terreno de una cancha de baseball que parecía moverse de arriba hacia abajo. Me acordé que ya me habían dicho antes que este era el “corazón del infierno.”

De este corazón negro salía algo parecido a unos brazos largos o cuernos que salían de él y subían hacia la tierra y sobre la tierra. Yo pensé si estos eran los cuernos de los que hablaba la Biblia.

Alrededor del corazón la tierra estaba seca y de color marrón. En un radio de más o menos 30 pies, de todas las direcciones la tierra se había quemado y secado y tenía un color marrón mohoso. El corazón era de un color negro intenso mezclado con otro color parecido al de la piel de las culebras. Cada vez que este corazón latía emanaba un olor terrible y se movía como un corazón verdadero latiendo de arriba hacia abajo y había un campo de fuerza maligna que lo rodeaba.

En forma atónita yo me preguntaba cual era el objetivo de este corazón maligno. Jesús dijo, “Estas ramas, que se parecen a las arterias de un corazón, son como carreteras que suben hasta la tierra para echar la maldad sobre ésta. Estos son los cuernos que vio Daniel, y estos representan reinos de maldad en la tierra. Algunos ya han pasado, algunos vendrán y otros están ahora mismo. Se levantarán reinos malignos y el anticristo reinará sobre mucha gente, pueblos y cosas. Si es posible, hasta los escogidos eran engañados por él. Muchos se apartarán y adorarán la bestia y su imagen.

De estas ramas o cuernos principales crecerán otras ramas más pequeñas. De las ramas pequeñas saldrán demonios, espíritus malos y todo tipo de fuerzas malignas. Estos serán soltados sobre la tierra y satanás los instruirá para hacer mucha maldad. Estos reinos y fuerzas malignas obedecerán a la Bestia y muchos lo seguirán hacia la destrucción. Es aquí, en el corazón del infierno, donde estas cosas comenzarán.”

Estas son las palabras que me habló Jesús. El me ordenó escribirlas y a ponerlas en un libro para contárselas al mundo. Estas palabras son verdaderas. Estas revelaciones me fueron dadas por el Señor Jesucristo para que todos sepan y entiendan las obras de satanás y las cosas malignas que él está preparando para el futuro. Jesús dijo, “sígueme.”

Subimos por una escalera dentro del corazón donde una puerta se abrió para nosotros. En el corazón había completa oscuridad. Escuché el sonido de llantos, y había un olor tan terrible que casi no podía respirar. Todo lo que podía ver en la oscuridad era a Jesús, y caminaba muy cerca de El.

Y entonces, de momento, Jesús desapareció! Lo increíble había sucedido. Yo estaba sola en el corazón del infierno y un horror se apoderó de mi apretando mi alma y sentí que la muerte me agobiaba.

Yo grité “¿Jesús dónde estás? Por favor, regresa Señor.” Clamé y llamé, pero nadie me respondió.

“Oh mi Dios,” me lamenté, “Yo tengo que salir de aquí.” y comencé a correr en la oscuridad. Mientras tocaba las paredes, éstas parecían respirar, moviéndose contra mis manos. Y entonces ya no estaba sola. Escuché el sonido de carcajadas, mientras dos demonios rodeados por una luz amarilla y opaca, vinieron y agarraron mis dos manos poniéndome cadenas en los brazos arrastrarme al fondo del corazón.

Yo grité llamando a Jesús pero no había respuesta. Grité y pelee con todas mis fuerzas, pero ellos me seguían arrastrando como si yo no ofreciera resistencia alguna. Mientras ingresábamos en lo profundo del corazón, yo sentí un dolor terrible cuando una fuerza rozó con mi cuerpo. Parecía como que me arrancaban la carne.

Grité de terror. Mis captores me arrastraron hasta una celda y me lanzaron hacia adentro. Cuando cerraron la puerta, grite aún más alto. Ellos se rieron sarcásticamente y dijeron, “No te ayudará el que llores. Cuando llegue tu momento, serás llevada delante de nuestro señor. El te atormentará para su placer.”

El terrible mal olor del corazón había saturado mi cuerpo.

“¿Por qué estoy aquí? ¿Qué está mal? ¿Me estoy volviendo loca? Déjenme salir. Déjenme salir. Les grite, pero fue como si nada.

Después de un tiempo, comencé a sentir el lado de la celda en que estaba. Era redondo y suave como algo que estaba vivo. Estaba vivo y comenzó a moverse. “Señor,” grite. “¿qué está pasando? ¿Jesús, dónde estás?” Pero solamente recibí la respuesta del eco de mi voz que regresaba.

Un gran temor —el más grande temor— se apoderó de mi alma. Por primera vez desde que Jesús me dejó, comencé a darme cuenta que estaba perdida sin ninguna esperanza. Comencé a sollozar llamando a Jesús una y otra vez.

Y entonces escuché una voz en la oscuridad que decía, “No te va a hacer ningún bien clamar a Jesús. El no está aquí.”

Una luz opaca comenzó a llenar el lugar. Por primera vez, podía ver otras celdas parecidas a la mía, metida en la pared del corazón. Había una tela de araña delante de nosotros, y por dentro de cada celda fluía una sustancia pegajosa como de lodo.

En la celda siguiente la voz de una mujer me dijo, “Estás perdida en este lugar de tormento no hay salida.”

La podía ver escasamente por medio de la luz opaca. Ella estaba despierta, como lo estaba yo, pero los ocupantes de las otras celdas parecían estar dormidos o en un éxtasis.

Ella decía “No hay esperanza, no hay esperanza.” y me sobrevino una soledad intensa así como una gran desesperación. Lo que ella dijo no me ayudó y continuó diciendo “Este es el corazón del infierno, aquí somos atormentados, pero nuestro tormento no es tan terrible como el de aquellos en otras partes del infierno.”

“Algunas veces,” continuó diciendo, “nos llevan delante de satanás y él nos tortura para su placer. Satanás se alimenta con nuestro dolor y se fortalece con nuestros gritos de desesperación y dolor. Nuestros pecados están siempre delante de nosotros y sabemos que somos inmundos. También sabemos que en un tiempo conocimos al Señor Jesús, pero lo rechazamos y nos apartamos de Dios. Hicimos lo que nos complacía. Antes de llegar aquí era una ramera. Robaba el dinero a los hombres y a las mujeres, y le llamaba amor a lo que hacia. Yo destruí muchos hogares. En estas celdas hay muchas lesbianas, homosexuales y adúlteros.”

Yo le grite a las tinieblas, “Yo no pertenezco aquí, yo soy salva y le pertenezco a Dios. ¿Por qué estoy aquí?” Pero no había respuesta.

Entonces los demonios regresaron y abrieron las puertas de mi celda. Uno me jalaba, mientras que el otro me empujaba por un camino rústico. El toque de los demonios se sentía como una llama ardiente sobre mi carne. Me estaban hiriendo. “¿Oh Jesús, dónde estas tu? Por favor, ¡Jesús, ayúdame!” grite.

Un fuego ardiente apareció delante de mí pero se paró antes de tocarme. Ahora yo sentía como que mi carne estuviera siendo arrancada de mi cuerpo. El dolor más cruel que me pudiera imaginarme corrió sobre mi. Algo invisible rasgaba mi cuerpo, mientras que espíritus malos en formas de murciélagos me mordían por todo el cuerpo.”

“Querido Señor Jesús,” exclamé, “Dónde estás? Oh, por favor, déjame salir!”

Fui empujada y jalada hasta que llegue a un lugar ancho y abierto en el corazón del infierno, y fui lanzada sobre un tipo de altar sobre el suelo. Sobre dicho altar había un libro grande abierto. Escuché carcajadas malignas y me di cuenta que estaba tirada en la tierra delante de satanás.

Satanás dijo, “Al fin te tengo.” Me encorvé de horror, pero pronto me di cuenta que él no me estaba mirando a mi, sino a alguien delante mío.

Satanás dijo, “Ja, ja, al fin te pude destruir de la tierra. Déjame ver cual será tu castigo.” El abrió el libro y corrió sus dedos por las páginas. El nombre del alma fue iluminado y el castigo detallado.

“Querido Señor,” yo grité, “¿es todo esto real?”

Yo era la próxima, y los demonios me empujaron sobre una plataforma y me obligaron a inclinarme delante de satanás.

Otra vez las mismas carcajadas malignas salían de él. “He esperado por ti mucho tiempo, y al fin te tengo,” me dijo con un placer malicioso. “Tú trataste de escapar de mi, pero al fin te tengo.”

Un temor que yo jamás había experimentado antes se apoderó sobre mí. Otra vez desgarraban mi carne y mi cuerpo fue envuelto por una cadena grande. Yo me miraba mientras me la ponían.

Me parecía a los demás y me veía como un esqueleto lleno de huesos muertos. Y gusanos se arrastraban dentro de mí, al mismo tiempo un fuego que salió desde mis pies me cubría de llamas.

Yo grité otra vez, “Oh Señor Jesús, ¿qué ha sucedido? Jesús, ¿dónde estás?”

Satanás se rió y rió. El dijo, “Aquí no está Jesús, yo soy tu rey ahora. Vas a estar conmigo para siempre, tu eres mía ahora.”

Me sentí desgarrada con las emociones mas terribles que había sentido hasta ahora. No podía sentir a Dios ni amor, paz, o afecto. Pero podía sentir lo peor de los sentidos: temor, odio, dolores agudos y aún peor, la tristeza.

Clamé al Señor Jesús para que me salvara, pero no había respuesta.

Satanás dijo, “Yo soy tu señor ahora,” y levantó sus brazos para llamar a un demonio a su lado. Enseguida, un espíritu feo y malo vino a la plataforma donde estaba parada y me agarró. El tenía un cuerpo grande con una cara como de un murciélago, en vez de manos tenía garras y un olor maligno salía de él.

“¿Señor satanás, que hago con ella?” pregunto el espíritu malo, cuando otro demonio que tenía cabellos sobre todo su cuerpo y una cara como un jabalí salvaje, también me agarro. “Llévenla a la parte más profunda del corazón, —Un lugar donde los horrores estarán siempre delante de ella. Allí ella aprenderá a llamarme señor.”

Me arrastraron a un lugar muy, muy oscuro y me lanzaron sobre algo frío y mojado. Oh, ¿cómo puede uno sentir frío y caliente al mismo tiempo? Yo no sabía, pero el fuego quemaba mi cuerpo y los gusanos se arrastraban sobre y por dentro de mi, los ayes de los muertos llenaban el espacio.

“Oh Señor Jesús,” grité con desesperación, “¿qué estoy haciendo aquí?” Amado Dios, déjame morir.”

De pronto una luz alumbró el lugar donde yo estaba sentada. Jesús apareció y me tomó en sus brazos e instantáneamente estuve de regreso en mi hogar.

“Querido Señor Jesús, ¿dónde estabas?” Yo exclamé, mientras las lágrimas corrían por mis mejillas. Jesús me habló con ternura y me dijo: “Mi hija, el infierno es real. Pero tú no lo ibas a saber con seguridad hasta que lo experimentaras por ti misma. Ahora sabes la verdad y como se siente estar perdido en el infierno. Ahora tú le puedes hablar a otros del infierno. Yo tenía que dejarte pasar por el infierno para que supieras de él sin duda ninguna.”

Yo estaba muy triste y cansada. Me desmayé en las manos de Jesús. Y aunque El me restauró por completo —yo me quería ir lejos, muy lejos— de Jesús de mi familia y de todo el mundo.

Durante los días siguientes en mi hogar estuve muy enferma. Mi alma estaba muy triste y los horrores del infierno estaban siempre delante de mí y pasaron muchos días antes de recuperarme por completo.

TU Futuro está en Tus Manos: Recibe a Jesús como tu Real Señor de Tú corazón y no mezcles con demonios religiosos tu vida. Todos los que hemos recibido a Jesús como nuestro Señor y Salvador, somos considerados Hijos de Dios. El que a mí viene dice Jesús...No le echo fuera. Pero si continuas tal como estás no alcanzarás la gloria de Dios que tanto deseas.

Si no has hecho la oración de fe, ésta es tu oportunidad de decirle al único que te puede garantizar la vida eterna junto a él y no al lado de satanás. Di lo siguiente: Señor Jesús he pecado contra ti, contra el cielo y contra mi cuerpo que es templo del Espíritu Santo, te pido perdón y me arrepiento de todos mis pecados, límpiame e inscribe mi nombre en el libro de la vida. Renuncio desde hoy a todas esas prácticas religiosas que me han alejado de ti, heredadas de mis padres y antepasados, no la quiero más en mi vida. Quiero ser más como tú. No quiero rezar más, quiero orar a ti porque te necesito y así tu misericordia sea conmigo desde este momento. Gracias señor Jesús. Muéstrame la iglesia donde tu quiera que yo asista porque sólo quiero ser más como tú Señor.

Dios te Bendiga y le doy gracias a Dios por la decisión que tomasteis, este es el tiempo que Dios a escogido para Ti. Te bendigo con paz, amor de Cristo y revelación del Todopoderoso

Juan Quintero/ Director de www.panamae.com

Clic aquí para que te fortalezcas en el Señor

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

Acerca de la Autora:

Kathryn Baxter nació en Chattanooga, Tennessee. Fue criada en La casa de Dios. Desde muy joven su madre le enseñó acerca de Jesús y su salvación. Kathryn nació de nuevo a la edad de diecinueve años. Después de servirle al Señor por varios años, se alejó de sus caminos por un tiempo. El Espíritu del Señor no la soltó y ella regresó entregándole su vida al Señor nuevamente. Ella todavía le sirve fielmente. A mediados de los años sesenta, Kathryn se mudó con su familia a Detroit, Michigan, donde vivió por un tiempo. Después, se mudó para Belleville, Michigan, donde comenzó a tener visiones de Dios. Durante sus años en Michigan, estuvo bajo el liderazgo de los ancianos dentro de la familia de Dios permaneciendo fiel en todo. Los ministros, líderes y santos del Señor hablan con respeto sobre su ministerio. El movimiento del Espíritu Santo es enfatizado en todos sus servicios y han ocurrido muchos milagros en ellos. Las demostraciones de los dones del Espíritu se han manifestado en sus servicios, mientras el Espíritu de Dios la dirige. Kathryn ama al Señor con todo su corazón, mente, alma y fuerzas y su deseo primordial es el de alcanzar almas para Cristo. Ella esta casada con Bill Baxter desde hace más de 24 años. Ellos tienen cuatro hijos y seis nietos quienes la respaldan en el ministerio. Ella es una verdadera doncella dedicada al Señor. Su llamado es específicamente en el área de sueños, visiones y revelaciones. En 1983 ella fue ordenada como una ministra en la Iglesia de Dios del evangelio completo en Taylor, Michigan. Ella opera actualmente bajo la autoridad de La Iglesia de Dios Nacional en Washington, D.C. En 1976, mientras vivía en Belleville, Jesús se le apareció en forma humana, en sueños, visiones y revelaciones. Desde ese tiempo ella ha recibido muchas visitaciones del Señor. Durante esas visitas El le ha enseñado la profundidad, los grados, niveles y tormentos de las almas perdidas en el infierno. Ella también ha recibido visiones del cielo, el período de la gran tribulación y el fin de los tiempos.

Durante un período de su vida Jesús se le apareció por cuarenta noches consecutivas. El le dijo que este mensaje es para todo el mundo. Se está planeando realizar una película en el futuro.

Biblia Gratis Libros Cristianos Hosanna visión Tv Sólo Negocios Sólo Mujeres

Oramos Por Ti    Testimonios

 

Para más de estos temas diríjase a: http://www.spiritlessons.com/Bill_Wiese_Spanish.htm

VOLVER A LA PAGINA PRINCIPAL